Y se derritió el último hielo de la copa
Y se derritió el último hielo de la copa. Y con él todo lo demás.
Y atrás quedaron los pies descalzos que, como si del mismo Bolt se tratara, recorren la casa a contrarreloj mientras intentan esquivar los indiscretos suelos que rugen cada vez que algo los roza. Rugir que a lo largo del día es casi inapreciable pero que a dichas horas de la madrugada, cuando todos duermen y sólo se oyen algunos ronquidos, ruge como el león de la MGM.
Y se apagó la última vela del pastel.
Y atrás quedaron las minifaldas, los shorts y todo cuanto tantísimo echaremos de menos durante los próximos nueve meses de nuestra existencia.
Y atrás quedaron los despertares, ¡vaya despertares! Y con ellos, la indecisión de no saber si desayunar, comer, merendar o cenar. Pero eso da igual porque la cuestión es alimentarse, ¿no?
Y atrás quedaron las cuerdas rotas de la guitarra, que deja a nuestra ya pasada historia sin canción.
Y atrás quedaron las ventanillas bajadas, las Oklay, las melenas al viento y los vídeos de instagram de camino a la playa (cada cual más ridículo, por cierto).
Y atrás dejamos las uñas pintadas cual arco iris.
Y atrás dejamos las tablas de surf y el neopreno: mejor amigo de los cuerpos esculturales y peor enemigo de los no tan bien definidos. -Cuántas risas nos hemos echado viendo a los “surfistas” modernos. Esos posturitas que, por no saber, no saben ni coger una tabla-.
Digamos adiós también a los heladitos – no hay nada como un cucurucho de Nutella-, a las tapitas, el picoteo, las cervecitas- siempre seré fiel a la clara- y a todas las calorías con las que son servidas. Porque no me hace falta decir que las calorías son de las pocas cosas que aún se sirven en grandes cantidades.
Y atrás quedaron nuestros atardeceres en la playa. Atardeceres que jamás nos cansaremos de ver; atardeceres tan parecidos y diferentes al mismo tiempo.
Y es que atrás quedó el verano señores.
Y es que hasta los de la Complu han empezado ya las clases, y ante nosotros aproximadamente 300 días para planificar nuestro próximo verano. 300 días llenos de emoción y de ilusión porque todos sabemos lo divertido que es el planear un viaje con tus amigos, aunque muchas veces se queden en sólo eso, planes...
Aunque, ya sabéis lo que dicen “el próximo, más y mejor”. Legendario va a ser el verano 2014, creedme porque yo tengo un sexto sentido.
Demos pues una calurosa bienvenida a la rutina - #IroniaOn-. Al día a día, a los madrugones, a ir con prisas a todas partes. Reconozcamos que da igual a que hora nos pongamos el despertador, siempre, e insisto, siempre, iremos con prisas. Siempre. Y además la mayoría de las veces llegaremos tarde.
Recibamos con los brazos abiertos al mes de octubre, y es que agosto, aunque parece que fue ayer, ya está a años luz de nosotros y no le volveremos a ver hasta el año que viene.
Y entre recuerdos, memorias, ilusiones y planes de futuro, brindemos una última vez con esta copa ya sin hielo. La última copa del verano 2013, y es que, a estas alturas de la película, ya se derritió el ultimo hielo de la copa.
LC
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